La mona Jacinta
se ha puesto una cinta.
Se peina, se peina
y quiere ser reina.
Mas la pobre mona
no tiene corona.
Un loro bandido
le vende un vestido,
un manto de plumas
y un collar de espuma.
Al verse en la fuente
dice alegremente:
¡Qué mona preciosa;
parece una rosa!
He estado a punto de publicar en mi blog esta poesía. Tenemos telepatía!!!
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