Al cangurito Bartolo.
No le da ningún trabajo.
Saltar abajo y arriba.
Saltar arriba y abajo.
Así, salta que te salta.
Pudo alcanzar el armario.
Donde están los caramelos.
De limón fresa y arándano.
Pero el pobre cangurito
se comió y se comió tantos.
Que llenó su barriguita.
Y ahora está enfermo en su cuarto.
¡Pobre canguro Bartolo.
Que ya no puede dar saltos!
Julián Alonso.
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